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Sabiñánigo fue, durante siglos, una pequeña aldea de la depresión intrapirenaica que en nada se diferenciaba de las cercanas.
Tenía unos cien habitantes cuando al comienzo del siglo XX llegó hasta sus términos la vía férrea que habría de comunicar Zaragoza con Francia y Canfranc y, por ello, comenzó a cambiar su vida apacible.
Algunos años más tarde se instalaron las primeras industrias y con ellas fue llegando la población, procedente de pueblos cercanos, creciendo rapidamente hasta convertirse en una ciudad que se aproxima hoy a los 10.000 habitantes.
Su combinación climatológica y latitudinal le otorga una variedad paisajística poco común.
En Serrablo podemos disfrutar de un entorno natural que se conjuga de forma armónica con el patrimonio cultural derivado de sus costumbres y arquitectura. Merece la pena visitar, además de su conjunto de iglesias, el museo "Angel Orensanz" y Artes Populares de Serrablo y el de dibujo del Castillo de Larrés.
Sabiñánigo, por su privilegiada situación y completa infraestructura comercial y hotelera, es un excelente punto de partida para conocer y acceder a los Pirineos. |
" De obligada visita en Sabiñánigo es Pirenarium, el Parque de los Pirineos en miniatura . Pirenarium es un centro de ocio con el Pirineo Aragonés como contenido temático, en el que se recrean, hasta el último detalle, los espacios y lugares más emblemáticos de nuestra geografía, convirtiendo naturaleza, arte y cultura en ilusión, para disfrutar con toda la familia. En el exterior, el área de maquetas te hará sentir transportado a un mundo mágico y a tu medida en el que todo es posible: ser tan alto como torres e iglesias, más rápido que el viento entre los valles... Un paseo a lo largo de una gran maqueta de 100 m . de largo en un parque-jardín de 3 hectáreas con más de 120 representaciones de conjuntos monumentales y naturales"

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